sábado, 27 de diciembre de 2008

Cómo NO usar Power Point

Sé que es un vídeo que se ve con frecuencia, pero no puede faltar en este blog. Está en inglés, pero resume perfectamente los vicios de muchos formadores a la hora de hacer sus presentaciones:



Enumero los puntos principales (se pierde el toque humorístico, lo siento):

- No incluyas cada palabra que vayas a decir (y que cada idea no ocupe más de una diapositiva).
- Repasa la ortografía (para algo está el corrector automático).
- Evita abusar de las viñetas, úsalas sólo para los puntos clave. De lo contrario lo fundamental y lo trivial se confunden.
- Cuidado con las combinaciones de colores que hacen lagrimear y distraen.
- Cuantas más diapositivas, menos efectiva es la presentación.
- Cuantos más datos incluyas más dificil es seguir la presentación, cayendo la efectividad. Si van en gráficas, cuanto más sobrias mejor, y cuidado con el tamaño de la fuente.
- Reduce al mínimo las animaciones. Las figuras flotando, girando y recorriendo la pantalla hacen que sea más fácil distraerse, aunque en ciertos casos pueden mejorar el impacto. Valora el riesgo.
- La fuente que utilizas habla de ti. Escoge una que te guste y, sobre todo, intenta no usar la que viene por defecto, porque da una imagen de desidia que no te conviene.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Tecnicismos o vagancia

No hay día que no lea algo sobre e-learning (o sobre las características de la red en general) que no me encuentre con dos palabras relativas a las formas de comunicación: asíncrono, que es aquello que no ocurre a la vez que otra cosa -en el caso al que aludo sería la comunicación que no tiene lugar con la participación simultánea de los implicados, como un foro, el correo electrónico o este blog-; y síncrono, que no quiere decir nada.

Y aunque no signifique nada, ahí está, en una página tras otra, la bendita "comunicación síncrona" que se hace hueco para referirse a los chats, voz sobre IP y demás, cuando el español tiene una palabra para nombrar
lo que ocurre simultáneamente a otro evento: sincrónico.

Lo que me lleva a la reflexión del título: cuando nos encontramos una palabra que no hemos oído en la vida y que aparece casi a la deriva en un texto plagado de tecnicismos, la tendencia es añadirla sin miramientos al vocabulario propio y así dar un paso más en la jerga de los entendidos. Esto tiene un pase con los obvios neologismos que salen al paso, pero no al sustituir palabras que ya existen por otras inventadas, mal copiadas o mal traducidas, simplemente porque no nos ha dado la gana de buscar cinco segundos.

En un campo como la formación, en el que a los profesionales se nos supone formados en general, no estaría de más que anduviéramos con más ojo y no tragáramos con todo.

martes, 16 de diciembre de 2008

Conjeturas sobre el futuro



Sabemos de dónde venimos: de la tierra de Jauja de la formación, con consultoras saliendo de debajo de las piedras y cursos subvencionados por doquier. Dónde acabaremos ahora que el péndulo económico va para el otro lado no está tan claro, porque por todas partes aparecen análisis aparentemente contradictorios.

Aquí había tratado el tema casi de pasada a raíz de un artículo del diario El País, pero ayer mismo me enteraba a través de e-learning 2.0 de un estudio británico que parece desmentir a ese periódico (aunque la muestra usada para el sondeo me hace dudar de las conclusiones), también en Dot-learning (blog que acabo de descubrir y que me está dando en qué pensar) mencionan un apunte interesante de tendencias en educación para el año próximo, y hace algún tiempo ya José Luís del Campo Villares llegaba a la conclusión razonada de que la cosa pinta fea.

Hasta que las predicciones fallen o se hagan realidad, hay dos cosas que seguro no van a hacernos mal:

- Currárselo más y mejor. Crear y vender una formación de calidad. Si las cosas van bien, nos permitirá destacar, y si van mal, tal vez seamos de los afortunados supervivientes. En el peor de los casos, me hundiría con la conciencia tranquila.

- Seguir profundizando en el e-learning. Su crecimiento es la única tendencia clara, independientemente de cómo le vaya al sector en conjunto. Eso sí, por favor, combinándolo con el punto anterior.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Welcome, my friends, to the show that never ends



Quizá uno de los momentos más duros en el trabajo de un formador es el momento antes de que empiece una clase presencial. Aún no sabes a quién vas a tener delante, te surgen dudas acerca de lo preparado que vas, de si te funcionará el video, de si podrás seguir sin problemas en caso de que falle el cañón o el portátil...

Todos esos miedos se van diluyendo con el tiempo, pero nunca desaparecen del todo. Sólo hay una manera de conjurarlos con cierta garantía, y es mediante la preparación, el ensayo, las tablas y unas cuantas medidas que no debemos dejar de tomar jamás:

- Acude siempre con tiempo al lugar donde vas a impartir el curso. Yo recomiendo alrededor de una hora de adelanto, para presentarte a quien corresponda, montar tu portátil y demás aparataje, y tomarte algo tranquilamente mientras esperas a los participantes.

- Si es la primera vez que impartes formación allí, ve, llama o manda un correo electrónico un par de días antes para asegurarte de que tienen cañón y un lugar donde proyectar, enchufes (os aseguro que nunca se sabe), pizarra blanca con rotuladores que pinten, rotafolios o cualquier otro material que vayas a necesitar.

- Si vas a usar pizarra o rotafolios, lleva tu propio rotulador de repuesto.

- Infórmate de la disposición del mobiliario, por si necesitas espacio para alguna actividad y no lo hubiera. En ese caso podrás cambiar de planes con tiempo.

- No te apoyes totalmente en el ordenador. Además de tener la materia en la cabeza, lleva notas para recordar la estructura de los contenidos, y si piensas basarte en una presentación del portátil, prepara guías para los alumnos (equivalentes a los pantallazos más importantes) que poder fotocopiar y repartir en caso necesario. Si vas a poner un video, lleva una copia en cd por si las moscas.

- Asegúrate de que tu vestuario te permite quedarte en mangas de camisa si hace calor, o permanecer más abrigado si hace frío. Una ropa con la que estés a disgusto puede crearte inseguridad, y pasar frío o calor puede influir negativamente en tu estado de ánimo.

- Ve al baño antes de que haya llegado nadie. Parece una chorrada, pero es el mejor momento y te puede evitar un apuro después.

- Silencia el móvil.

- Prepárate para ir recibiendo a la gente. Entabla conversación informal con los que van llegando mientras esperas al resto. No te parapetes tras el ordenador ni salgas justo en ese momento a hacer cualquier otra cosa. No huyas, disfruta de conocer gente nueva o de reencontrarte con conocidos.

- Recuerda que los participantes están deseando que todo salga bien, así que de entrada los tienes a tu favor. Relájate y despliega tu habilidad.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Esto sí es e-learning

David Wiley pone en marcha el primer curso universitario de Educación Abierta con un diseño de juego de rol multijugador

A través del interesante y altamente especializado blog de Dolors Capdet (que tengo entre mis favoritos desde hace tiempo) me entero de una iniciativa de David Wiley -creador del OpenContent- para desarrollar un curso sobre aprendizaje abierto que destaca por su originalidad y total inmersión en el aprendizaje 2.0.

Os remito a la entrada original, porque poco puedo decir yo que no diga ella. Bueno, sí, que igual me animo a apuntarme, aunque sospecho que me va a hacer sudar tinta.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Adaptándose al grupo

Ando estos días un poco apartado del blog, preparando un curso con bastante miga más por los asistentes que por el contenido. Así, aprovechando que estoy en ello, comentaré sobre esa misión fundamental del formador que es adaptar los objetivos a su audiencia, recopilando las pautas que sigo para llevar a cabo ese ajuste.

- Para empezar, establezco varios niveles de complejidad para cada apartado fundamental, partiendo de lo más básico. Normalmente juego con tres o cuatro niveles para manejarlos con comodidad, aunque puede haber apartados concretos que requieran algún estrato más. En cada uno de estos niveles voy agrupando los objetivos de aprendizaje de forma que puedan construirse desde cero hasta el grado máximo de experiencia.
Es conveniente establecer con cuidado esta jerarquía, ya que si está bien hecha nos servirá para todos los cursos que tengamos que impartir sobre un mismo tema.

- El siguiente paso es informarme sobre el grupo al que impartiré la formación. Se supone que debería haber homogeneidad, pero lo cierto es que uno suele encontrarse con bastante disparidad entre los participantes y eso puede dificultar la labor.
Cabe decir que muchas veces la información que los responsables del curso proporcionan es inexacta o incompleta, y por ello nunca está de más un poco de investigación por cuenta propia.

- Por último, combinando la información de las fases anteriores, preveo el nivel medio del grupo, lo que me sirve para decidir de cuál de los estratos definidos en la fase anterior debo partir en función de los conocimientos previos que se suponen a los asistentes.

La estructura compartimentada en niveles me permite avanzar y retroceder según las necesidades del momento y de forma organizada. Si observo que un determinado punto que di por conocido no lo es, volveré atrás tantos niveles como sea necesario y construiré el concepto desde abajo, pasando por todos ellos hasta llegar al que considero oportuno. Así tengo la garantía de que ningún apartado queda cojo.

Por supuesto, otra ventaja de este método es la flexibilidad que proporciona para avanzar y retroceder en puntos concretos sin perder el hilo conductor. Es cierto que requiere algo más de trabajo la primera vez que se prepara un contenido, pero compensa sobradamente el esfuerzo que ahorra para ocasiones posteriores y cómo favorece la asimilación de conceptos al proporcionar una estructura clara y definida sobre la que tanto formador como alumnos pueden moverse en función de sus necesidades.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Seamos serios...


















Me llama la atención el artículo aparecido hoy en el suplemento Negocios de El País: Aprenda jugando y esquive el paro, se llama.

Resulta ser un análisis somero de dos tendencias en tiempo de crisis: por un lado, las organizaciones recortan sus presupuestos de formación y hacen más hincapié en el e-learning (que reduce costes), y por otro los trabajadores aumentan el gasto en cursos para evitar el despido o salir del desempleo. Todo bastante lógico y con un par de cuestiones que tal vez trate en otra entrada, pero mi primera reflexión es sobre el encabezado.

Entiendo que el título está puesto para atraer al ojo del lector, pero teniendo en cuenta que en el cuerpo del texto no se hace ni media mención al aspecto más lúdico que pueda tener el e-learning, no le veo mucho sentido. Y sin ese matiz, encuentro un tanto exasperante esa identificación entre aprender a través del ordenador y el juego. Si hablásemos de formación a través de videojuegos (una de las múltiples posibilidades que se desarrollan en eso que se da en llamar u-learning o aprendizaje ubicuo, y que sin duda es la tendencia que viene) o de formación presencial lúdica tipo serious play, todavía tendría un pase. Pero ese titular refleja una de esas ideas preconcebidas que, me da la sensación, no están basadas simplemente en el desconocimiento, sino que residen también en la cabeza de muchos responsables de cursos online. La mayoría de las plataformas rebosan de botoncitos llamativos, mascotas sonrientes y autoevaluaciones planteadas en forma de sopa de letras.

Con lo bien que queda un interfaz limpio, un uso intensivo de las posibilidades multimedia que no se limite a leer y apretar botones, y en general un diseño que no parezca pensada para escolares de Primaria... ¿por qué alimentamos la creencia de que "aprender con el ordenador es como jugar"? Aprender "con el ordenador" puede ser más fácil, más completo o tener más posibilidades en ciertos casos -y menos en otros-, y desde luego puede ser divertido, pero no más que otros tipos de formación.

Yo puedo hacer chistes, organizar juegos y montar pasatiempos cuando doy un curso presencial, pero no por eso defiendo que enseño jugando. Enseño con los métodos que más se ajustan a cada caso, que es exactamente lo que ocurre con cualquier acción formativa bien hecha, sea e-learning o no. Tendré que investigar si Moodle tiene alguna plantilla con motivos fúnebres, para compensar.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

¡Quiero ser formador (en lugar del formador)!


Si esta idea ronda tu cabeza, antes de nada valora qué es lo que te llama de este campo. La formación empresarial o in company no es el chollo por el que suele tomarse, así que si tu única motivación es trabajar poco y ganar mucho te recomiendo otras opciones (la Quiniela, por ejemplo).
Si por el contrario sabes, o al menos intuyes, que es un sector que requiere esfuerzo y dedicación, entiendo que además del económico te impulsa alguno de estos factores:

- Te gusta la educación de personas adultas, y te entusiasmas ante una audiencia.
- Eres bueno transmitiendo conocimientos e ideas, y como siempre que se nos da bien algo, estás deseando utilizarlo.
- Has recibido uno o varios cursos y la labor del formador ha sido tan buena que estás deseando ser como él :)
- Tienes un montón de know-how, conocimientos punteros, experiencia valiosa o ideas innovadoras que estás deseando transmitir.

Todos son buenos motivos, y cuantos más de ellos acumules mejores perspectivas tendrás. Una acción formativa, sea de lo que sea, requiere que te guste lo que haces, que conozcas en profundidad el tema y, por supuesto, que sepas moverte en una clase. Y la buena noticia es que, excepto por lo de ser un experto en el campo, el resto se entrena con cierta facilidad.

Independientemente de tu formación y experiencia, seguramente hay un área de conocimiento en la que te mueves con soltura; procura partir de ahí, e investiga cómo puede aplicarse a la formación empresarial. En algunos casos es más obvio (software específico, management, PRL, marketing y ventas...), pero en otros tendrás que buscar una nueva perspectiva. Un buen modo de hacerlo es partiendo de la oferta formativa que ya existe: en los catálogos de la multitud de consultoras que han surgido a la sombra de la formación subvencionada tienes decenas de cursos sobre temas de lo más variado, entre los que encontrarás alguno que se aproxime a tu campo.
Si además acudes a portales de empleo, verás que todos los días hay ofertas que reclaman profesionales para impartir materias de todo pelaje, así que toma nota y repasa cuáles se aproximan a tus capacidades.

Y hablando de portales de empleo, precisamente te recomiendo que empieces tu carrera como formador por cuenta ajena, contratado por una consultora. Esto tiene dos ventajas fundamentales:

- Serán probablemente cursos de corta duración, con contenidos sencillos y un manual genérico de apoyo, lo que para empezar facilita las cosas. La calidad del manual es otro cantar, prepárate para elaborar el material que necesites prácticamente desde cero.
- La mayoría de consultoras no son muy quisquillosas con la selección de nuevos formadores externos, porque suelen tirar de ellos cuando les han fallado los habituales a última hora, o para cursos tan trillados que es difícil dar con una persona que no sea capaz de enfrentarse a ello. Tristemente, este no es un criterio que diga mucho en favor de la calidad de la formación, pero te vendrá de perlas para meterte en el mundillo. Con el beneficio adicional de que, si reúnes los requisitos de los que hablábamos al principio, destacarás con facilidad por encima del nivel medio.

Así pues, rastrea la red en busca de la oferta que te lanzará al estrellato, envía tu CV a las consultoras que encuentres (que serán muchas) y utiliza tu red de contactos para meter la cabeza en el mundillo. Es relativamente sencillo acabar dando con una oportunidad.

¿Tienes lo que hay que tener?

Un requisito que sí tendrá en cuenta invariablemente quien vaya a contratarte es que tengas experiencia docente. No son raros los ataques de miedo escénico en el último minuto que obligan a cancelar un curso porque el formador no sabía dónde se metía y no era capaz de aguantar la presión. Si de verdad te llama esta profesión y nunca has dado una clase, no te preocupes porque foguearse es relativamente fácil (o al menos lo es descubrir si vales o no), prácticamente todo vale para romper el cascarón, y puedes empezar inmediatamente:

- Habla con tu jefe en el trabajo para plantearle que seas tú quien enseñe a los nuevos a usar el software de la empresa, impartiendo sesiones teórico-prácticas.
- Ofrécete a reforzar la prevención de riesgos con una presentación aprobada por el servicio de PRL (en las oficinas suele repartirse un manual, hacer un test y hasta luego, cuando una simple charla con el proyector lleva el mismo tiempo y convierte un trámite en un aprendizaje real).
- Busca hueco para dar clases particulares por cuenta propia o en una academia.
- Sé profesor voluntario en una ONG.
- ...

Si además te haces un curso de formador ocupacional o de formador de formadores rizarás el rizo y te resultará mucho más fácil encarar la tarea, pero bajo ningún concepto vayas a dar un curso sin haber tenido unas cuantas experiencias previas de lo que es una acción formativa. Da el paso sólo cuando ya hayas comprobado que esto es lo tuyo, por tu bien y por el de la profesión: la formación de calidad es mucho más que impartir unos contenidos más o menos complejos, y un formador es mucho más que un experto en esos contenidos, como sabe cualquiera que haya pisado alguna vez una escuela.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Manteniendo la perspectiva


Cuando preparamos una acción formativa, tanto en lo que se refiere a contenidos como a estructura, dinámicas, materiales y demás, es posible que los árboles se hagan tan tupidos que terminemos por perder de vista el bosque. Cuidando las partes al detalle no es difícil caer en el error de convertir los medios en fines, y transformar un curso que debe servir para desarrollar unas habilidades en un montón de imágenes, ejercicios, debates y chascarrillos prácticamente independientes entre si.

Siempre que me enfrento a la tarea de planificar procuro recordarme constantemente cual es el objetivo fundamental que persigo. Demasiadas veces nos encontramos, como alumnos, con formadores competentes que nos hacen pasar un buen rato y nos transmiten conceptos interesantes, pero que mezclan contenidos, adaptan malamente actividades o recursos que sólo tocan el tema de interés tangencialmente (recordemos que tirar de lo conocido no tiene por qué ser malo, pero tiene sus riesgos) y, en definitiva, olvidan para qué están ahí.

Cada vez que definamos cómo vamos a plantear una formación y qué recursos vamos a poner en juego, no podemos dejar de preguntarnos si realmente ayudan a avanzar hacia los objetivos de aprendizaje que tenemos fijados. No utilicemos una dinámica divertida para rellenar simplemente porque llevamos demasiado tiempo hablando: ajustemos sus características a alguno de los conceptos clave que queremos transmitir. Y ante la duda de si realmente aporta algo, desechémosla en favor de otra más apropiada: nuestros alumnos no son tontos, y se darán perfecta cuenta del apaño que estamos haciendo, aunque tengan la amabilidad de no mostrarlo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Clases a domicilio... desde casa

Escuchando 5.0 en Radio Nacional me he enterado de la existencia de Webicampus.com, un portal que se dedica a ofrecer aulas virtuales para impartir clases online en tiempo real. Es decir, no es una plataforma de teleformación al uso, sino que se basa en la comunicación sincrónica (a través de texto, audio o vídeo) y permite a un profesor impartir sus lecciones a uno o varios alumnos a la vez sin necesidad de contar con un lugar físico donde reunirse. Quizá el mayor inconveniente para los alumnos es no tener garantías de que un profesor sea realmente competente en la materia que imparte (algo que podría solucionarse en buena parte con, por ejemplo, un sistema de votaciones tipo eBay), pero la idea es muy buena.

Esto viene a incidir en algo que ya he ido dejando caer en otras entradas: un e-learning de calidad debe contar con la interacción total de formador y alumnos mediante algo similar a esto para ser algo más que e-reading; e iremos viendo cómo la comunicación en tiempo real va ganandocada vez más peso en la formación a distancia.

Pero sobre todo es importante porque supone que el negocio de la formación en internet deja de ser patrimonio exclusivo de las empresas. Cualquier individuo con conocimientos puede montar su curso, marcando las tarifas y proporcionando los materiales que considere oportunos. No dará un título respaldado por una entidad más o menos fiable, pero para quien le de más valor al aprendizaje que al papel es una alternativa muy a tener en cuenta.

Os dejo el video promocional que tiene la empresa en Youtube:


*Actualización: Buscando más detalles he descubierto otros portales, como Myngle.com o Lingueo.com, con la misma filosofía pero centrados en el campo de los idiomas.
La ventaja de la especialización está clara: un portal que ofrece profesores de una disciplina concreta permite un mejor control de calidad (si soy el único que ofrece un curso de, pongamos, técnicas de toma de decisiones, no hay con quién compararme, pero si se trata de una plataforma de cursos para la mejora personal, de habilidades directivas o similar, tendré competencia (que es un buen estímulo para perfeccionarse) y mis alumnos un criterio comparativo que pronto hace destacar a los buenos docentes.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Edúcame, Obi-Wan Kenobi...

En Todo BI veo el futuro cercano de la formación a distancia. Ya había leído acerca de una experiencia similar (una conferencia holográfica del Príncipe de Gales), pero es la primera vez que lo veo si no contamos Star Wars:



No es que sea revolucionario (y a juzgar por la descripción seguro que es caro: varias decenas de cámaras recogiendo datos de la presentadora y enviándolos a otras tantas que generan la imagen en el lugar donde se proyecta el holograma), porque es como una videoconferencia a lo grande, pero es muy muy llamativo. Me seduce la idea de dar cursos presenciales desde casa, pero sobre todo creo que su aplicación a la formación online llenará un campo que el videocasting cubre a medias.

Impartir una clase virtual puede hacerse en, por ejemplo, Second Life... pero un avatar no es lo mismo que un profesor de verdad, con sus gestos y su actitud presentes. Si hace unos días hablaba de que el formador suele quedar en segundo plano en el e-learning tal y como suele entenderse, estas experiencias me reafirman en la idea de que se pueden hacer las cosas mejor, y que además la tecnología que tenemos y la que tendremos lo piden a gritos.

Actualización: un análisis en CBC indica que los hologramas no eran tales, sino tomogramas (superposiciones de la imagen en la pantalla). Vamos, como un efecto especial, no una proyección en el espacio. Aunque no invalida la conclusión que comentaba (seguimos teniendo la videoconferencia, después de todo), no deja de ser una lástima. Paciencia.

lunes, 3 de noviembre de 2008

¿Podemos salir a tomar un café?

Todo es mucho más fácil cuando se compartimenta. La planificación de una sesión de formación tiene que ir en función de dos factores, que son el tiempo disponible y el número de participantes, pero en general podemos seguir algunas pautas casi universales que facilitan la distribución de las actividades y, sobre todo, la participación de los asistentes (o, al menos, que no se duerman...).

Como promedio, un grupo de alumnos mantendrá la capacidad de atención intacta durante periodos de 45 minutos a una hora. Dicho esto, es difícil prolongar ese tiempo, pero relativamente sencillo acortarlo mediante lecciones magistrales interminables, monologando en torno a una presentación, leyendo implacablemente un manual... Recursos estos a los que suelen recurrir quienes no han tenido tiempo o ganas para prepararse algo decente.

Pero incluso cuando es ese el caso (seguro que no soy el único que ha tirado de reservas en algún momento), podemos convertirlo en una experiencia positiva para los participantes si seguimos un par de pautas sencillas:

- Nunca hables durante más de quince minutos seguidos.

- Fomenta la participación: si tienes que explicar algún concepto complejo que requiere una buena conferencia, procura hacer pausas (recuerda la regla de los 15 minutos) para pedir la participación de los alumnos: que aporten experiencias ilustrativas del tema tratado, que razonen cuál será el siguiente paso...

- Un ejercicio práctico o una dinámica por cada media hora de teoría es un buen ratio. Más práctica es deseable, más teoría un tostón.

- Haz un descanso cada hora y media si es un curso con mucha carga teórica, o cada dos horas si es eminentemente práctico.

- Reserva al menos una hora de cada cinco para hablar sobre casos particulares que los participantes propongan, o para un debate.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Ejercicio: La intuición del líder

Esta práctica la vengo usando en las introducciones de cursos de Habilidades Directivas y Gestión de Equipos de nivel básico, y tiene un doble objetivo: por un lado, me da una idea bastante aproximada del nivel de competencia en gestión de personas que tienen los participantes en el curso; por otro, los propios alumnos perciben hasta qué punto les resulta fácil comprender los puntos fundamentales de la situación, y cómo de bien conocen las herramientas que tienen a su disposición.

El planteamiento es el siguiente:

Tiene en su equipo tres trabajadores de diferentes características y productividad. Como responsable de convertir a este grupo de personas en un Equipo de Alto Rendimiento, trate de determinar qué estrategia de liderazgo debe adoptar con cada uno de ellos.

Colaborador A: Joven, lleva poco tiempo en el sector, le falta experiencia y conocimientos.

Colaborador B: Mediana edad, años de experiencia, buenos resultados y buena actitud.

Colaborador C: Veterano también de mediana edad. Experto pero con resultados mejorables. Su actitud es poco adecuada, es posible que haya cierta desmotivación.


Como se puede ver son muy pocos datos, insuficientes para un diagnóstico preciso pero adecuados para una comprensión intuitiva de la situación y de las soluciones más inmediatas y obvias.

Para guiar por dónde deben ir las respuestas, incluyo algunas pautas de acción apropiadas para cada caso:

Colaborador A: El líder trabaja con él individualmente, haciendo que adquiera confianza a través de objetivos realistas, alcanzables, flexibles y desafiantes. La meta principal es el dominio en la ejecución de las tareas, tratando de que busque la mejora personal, y cifrando el éxito no en la competición, sino en los avances.

Colaborador B: La norma es darle autonomía: que fije sus propios objetivos, que busque el éxito en la competición con referentes externos al grupo y en el esfuerzo, limitar la injerencia en su labor y controlar únicamente la consecución de las metas...

Colaborador C: Lo esencial es que recupere la confianza, por lo que le daremos una especie de “libertad vigilada”: controlaremos el trabajo que realiza, pero negociando los objetivos sin imponerlos, buscando el éxito en la mejora y reforzando su autoestima recurriendo a él como experto.


¿Qué podemos sacar en claro?

- Este conocimiento muchas veces aparece como algo tácito, no consciente (es decir, el líder no lo pone en práctica de forma planificada, sino casi instintiva), y hacerlo consciente es el primer paso para tomar el control de la tarea del líder. Debemos trabajar sobre ello cuando alguien nos da la respuesta adecuada pero no es capaz de generalizar esa solución o de encontrar los motivos que subyacen.

- Uno nunca deja de sorprenderse de la cantidad de responsables de equipos que carecen de esta forma de conocimiento. Cultivar la intuición (que no es más que el reconocimiento rápido y entrenado de determinadas situaciones) y la puesta en práctica de soluciones estándar sobre las que trabajar es prioritario en estos casos.

lunes, 27 de octubre de 2008

The audience is listening...

Una de las competencias clave del formador es la capacidad para llevar a su audiencia, sus alumnos, por donde le interesa. Conducirles a determinadas conclusiones, a que se hagan y le hagan ciertas preguntas, a que intercambien opiniones, a que le escuchen con atención o a que se abra un debate que en apariencia surge espontáneamente, todo eso depende del manejo que el formador tenga de su discurso. Para aproximarme a esa maestría hay cuatro puntos clave que procuro no saltarme nunca:

- Preparación: Es imprescindible saber de qué se va a hablar, y documentarse aunque se trate de temas que manejamos con soltura, en previsión de esas preguntas inesperadas (pero siempre bienvenidas) que nos ponen en un aprieto. No es un crimen no saber una respuesta: es un fallo garrafal no traerla sabida y exponerla al día siguiente.
- Ensayo: No te aprendas un discurso de memoria (si te falla, estás perdido), pero sí es conveniente que practiques cuatro o cinco frases de introducción a los puntos más importantes, a las dinámicas y los ejercicios prácticos, y a los debates. Un muy buen método: ponte ante el espejo y prueba a ver qué tal suena, quedándote con lo básico, lo que no deberías saltarte. Esto es particularmente útil para la presentación del curso, al hablar de sus objetivos y de ti mismo como formador, e igualmente útil para el cierre, cuando despides a los alumnos, les das las gracias y les haces llegar tus impresiones generales sobre cómo ha ido todo.
- Seguridad: tu boca dice una cosa, pero tu cuerpo puede estar diciendo todo lo contrario. Vigila tu lenguaje no verbal, procura mantener la cabeza y el cuerpo erguidos pero no envarados, y los brazos relajados aunque gesticules con ellos. Los hombros sin tensión, y la mirada buscando los ojos de tus alumnos en todo momento. Un terapeuta que conocí decía que el secreto está en mantener el mentón elevado como si sostuviéramos bajo él un balón de rugby: ni uno de baloncesto, que nos da una imagen de prepotencia, ni una pelota de tenis, que nos achica ante el público.
- Naturalidad: Compórtate como si los asistentes al curso fueran conocidos de toda la vida. Trátales con respeto y manteniendo esa distancia profesor-alumno que reviste tus frases de cierto peso y autoridad, pero con la familiaridad suficiente como para acercarte a ellos y preguntarles por sus opiniones, sus pensamientos, sus vidas, y hacer chascarrillos ocasionales. Si te ven en tu salsa, se meterán en la propia.

Para rematar, os dejo un enlace a un manual práctico para hablar en público bastante exhaustivo colgado en la web 16.35CAN de Caja Navarra. No será la última vez que mencione este sitio porque tiene más de un recurso interesante, y os animo a que lo exploréis con detenimiento.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Este curso ya me lo han dado

A aquellos que habéis hecho algún curso impartido por una consultora, sea de lo que sea: ¿os suena este vídeo?:



Si no lo conocéis me dan ganas de felicitaros, porque es probablemente el fragmento más visto desde la escena del bar de Casablanca. Pertenece a una película llamada El año de la garrapata, y mi impresión es que ha circulado hasta la saciedad por todas las consultoras del ramo y por las manos de todo formador del país. Yo mismo la he usado hace tiempo en un par de ocasiones en las que venía bien (cursos de técnicas de venta), pero como alumno la he tenido que sufrir en cursos de motivación -que todavía tiene un pase-, resolución de conflictos laborales (¡!) y hasta en una conferencia de una hora durante la pasada Expomanagement, a la que uno va confiando en ver cosas nuevas...
Está claro que el vídeo puede dar que hablar para valorar los puntos fuertes y débiles de según qué técnicas de motivación y según qué estrategias de venta. Es lógico, por tanto, que los formadores echemos mano de él en cuanto se nos presenta la oportunidad. Sin embargo esto me sugiere que hay cierta tendencia a no elaborar demasiado algunas partes de las exposiciones, y no es raro que se recurra a un relleno fácil como este, venga a cuento o no. Dos reflexiones, por tanto:

- Cuidado al recurrir a la web en busca de material para los cursos. Seguro que a alguien se le ha ocurrido antes, y si tus alumnos tienen ya un cierto nivel, es probable que lo hayan visto antes.

- Sería interesante que hubiera algo más de feedback entre los profesionales de esto, y pudiéramos darnos cuenta, por ejemplo, de cuándo un recurso está demasiado quemado.

Hacer algo respecto a la última es una de los objetivos de este blog, pero procuraré hacerme eco de cualquier otra iniciativa interesante en ese sentido. Por supuesto, si sabéis de alguna (foros, wikis, publicaciones, listas de correo, otros blogs) tenéis toda mi atención.

* Actualización Junio 2009: ahora que el vídeo ha sido usado en una campaña de publicidad televisiva, se acabó lo que se daba. Si ya era repetitivo, ahora sería lisa y llanamente perder tiempo de formación mostrando algo que todos conocen.

domingo, 12 de octubre de 2008

¿E-learning? Lo dudo.

Hay que reciclarse, así que yo mismo estoy poniéndome las pilas con el e-learning y el b-learning. Para estar al tanto del uso de las TIC en la formación no basta con trabajarse unas buenas presentaciones de Power Point o Impress (que también), sino que el manejo de programas de tratamiento de imágenes, animación, desarrollo web y demás puede venirnos que ni pintado cuando nos encontramos con un cliente que necesita una solución de formación a distancia. Pero de esto en concreto hablaré en otra ocasión.

Sin extenderme ahora sobre las ventajas de las soluciones de formación a distancia, tengo la sensación de que muchas empresas del ramo, atraídas por el bajo coste de ofrecer cursos a través de la red, están desvirtuando el término, y con él despreciando (dicho sea en el mejor sentido) el papel del tutor. Muchas veces queda reducido a un perfil con un currículo más o menos impresionante que es utilizado como reclamo, y quiera o no, no habrá mucho que pueda hacer, porque una buena parte de los cursos online parecen diseñados para que la interacción sea mínima. Para que el alumno no moleste, se diría. Obviamente, si como gerente de una consultora tienes que pagar a un tipo por estar dedicado a un proyecto de formación varias horas a la semana, los costes suben. Si por el contrario las labores de tutoría se reducen a repasar cada dos días un foro en el que flotan tres o cuatro solitarios mensajes de presentación y a responder a otros tantos correos semanales con dudas, con dedicarle una horita diaria va que se mata. Y como es lo que abunda, no existe el miedo a la comparación desfavorable.

Y digo yo: ¿Qué pasaría si se generalizase lo contrario? ¿Si las plataformas de e-learning sacaran de una vez partido a la red y su capacidad multimedia, y resultaran tan útiles y sencillas como un video de CommonCraft? ¿Si el e-learning se convirtiera en un aprendizaje a la carta, a distancia pero en el que el tutor no es un texto más o menos interactivo sino un auténtico formador experto que te guía y te facilita trabajar con los contenidos?

Repasad los cursos online que habéis hecho. Eliminad los que se hayan limitado a leer un texto en la pantalla, tal vez acompañado de un par de botoncitos que (¡oh, sorpresa!) desvelan nuevos párrafos, iconos y, con suerte, animaciones explicativas.

Si tras la purga queda alguno en la lista, enhorabuena, porque sois de los pocos afortunados que saben, de verdad, qué es el e-learning.

viernes, 3 de octubre de 2008

Así que eres formador... ¡Vaya chollo!, ¿no?

Es probable que hayas oído esta frase en más de una ocasión si te dedicas a la formación a través de consultoras. Es decir, si eres uno de esos pocos afortunados a los que pagan una pasta por hacer monólogos de bar.

Y por hacer kilómetros de coche, tren, avión o autobús. Y noches en hostales, hoteles o pensiones. Y comidas en tascas, bares, restaurantes y MacDonalds. Y horas de preparación de esos monólogos para que no te tiren piedras.

Ya no suena tanto a chollo, ¿verdad?

No vamos a negarlo: si estamos en esto es porque nos gusta. Nos resulta gratificante plantarnos delante de un grupo de alumnos y hablarles de lo que sea que toque, y de paso darles una cucharada de nuestra visión de la vida, de nuestra forma de hacer las cosas y de encarar los retos, de nuestro entusiasmo. Y un poco de monólogo de bar, también.

Y además no está mal pagado, incluso puedes vivir bien si consigues un número suficiente de cursos al mes. El problema es que igual el mes que viene no cae ninguno, así que hay que aprovechar las vacas gordas aunque suponga una paliza de viajes y horas de trabajo.

A través de este blog intentaré buscar esas experiencias que imagino que son compartidas por todos los que tenemos la formación como medio de vida, bien único o bien para sacar un sobresueldo. También hablaré de qué estrategias uso en mis acciones formativas, qué recursos empleo y cómo y dónde me documento, para compartir esa información que a los que estén empezando en este mundillo les resultará probablemente útil, y a los que llevamos algo de tiempo nos vendrá bien refrescar.

En cualquier caso, confío en que no sea un monólogo y en algún momento se convierta en intercambio de pareceres, porque sabemos que lo mejor que le puede pasar a un formador es que sus oyentes tengan espíritu crítico y conviertan el curso en una experiencia participativa en la que no hay docente y alumnos, sino simplemente gente aprendiendo unos de otros. Si eso ocurre espero estar a la altura.

Gracias por estar aquí. Empezamos.