sábado, 27 de diciembre de 2008

Cómo NO usar Power Point

Sé que es un vídeo que se ve con frecuencia, pero no puede faltar en este blog. Está en inglés, pero resume perfectamente los vicios de muchos formadores a la hora de hacer sus presentaciones:



Enumero los puntos principales (se pierde el toque humorístico, lo siento):

- No incluyas cada palabra que vayas a decir (y que cada idea no ocupe más de una diapositiva).
- Repasa la ortografía (para algo está el corrector automático).
- Evita abusar de las viñetas, úsalas sólo para los puntos clave. De lo contrario lo fundamental y lo trivial se confunden.
- Cuidado con las combinaciones de colores que hacen lagrimear y distraen.
- Cuantas más diapositivas, menos efectiva es la presentación.
- Cuantos más datos incluyas más dificil es seguir la presentación, cayendo la efectividad. Si van en gráficas, cuanto más sobrias mejor, y cuidado con el tamaño de la fuente.
- Reduce al mínimo las animaciones. Las figuras flotando, girando y recorriendo la pantalla hacen que sea más fácil distraerse, aunque en ciertos casos pueden mejorar el impacto. Valora el riesgo.
- La fuente que utilizas habla de ti. Escoge una que te guste y, sobre todo, intenta no usar la que viene por defecto, porque da una imagen de desidia que no te conviene.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Tecnicismos o vagancia

No hay día que no lea algo sobre e-learning (o sobre las características de la red en general) que no me encuentre con dos palabras relativas a las formas de comunicación: asíncrono, que es aquello que no ocurre a la vez que otra cosa -en el caso al que aludo sería la comunicación que no tiene lugar con la participación simultánea de los implicados, como un foro, el correo electrónico o este blog-; y síncrono, que no quiere decir nada.

Y aunque no signifique nada, ahí está, en una página tras otra, la bendita "comunicación síncrona" que se hace hueco para referirse a los chats, voz sobre IP y demás, cuando el español tiene una palabra para nombrar
lo que ocurre simultáneamente a otro evento: sincrónico.

Lo que me lleva a la reflexión del título: cuando nos encontramos una palabra que no hemos oído en la vida y que aparece casi a la deriva en un texto plagado de tecnicismos, la tendencia es añadirla sin miramientos al vocabulario propio y así dar un paso más en la jerga de los entendidos. Esto tiene un pase con los obvios neologismos que salen al paso, pero no al sustituir palabras que ya existen por otras inventadas, mal copiadas o mal traducidas, simplemente porque no nos ha dado la gana de buscar cinco segundos.

En un campo como la formación, en el que a los profesionales se nos supone formados en general, no estaría de más que anduviéramos con más ojo y no tragáramos con todo.

martes, 16 de diciembre de 2008

Conjeturas sobre el futuro



Sabemos de dónde venimos: de la tierra de Jauja de la formación, con consultoras saliendo de debajo de las piedras y cursos subvencionados por doquier. Dónde acabaremos ahora que el péndulo económico va para el otro lado no está tan claro, porque por todas partes aparecen análisis aparentemente contradictorios.

Aquí había tratado el tema casi de pasada a raíz de un artículo del diario El País, pero ayer mismo me enteraba a través de e-learning 2.0 de un estudio británico que parece desmentir a ese periódico (aunque la muestra usada para el sondeo me hace dudar de las conclusiones), también en Dot-learning (blog que acabo de descubrir y que me está dando en qué pensar) mencionan un apunte interesante de tendencias en educación para el año próximo, y hace algún tiempo ya José Luís del Campo Villares llegaba a la conclusión razonada de que la cosa pinta fea.

Hasta que las predicciones fallen o se hagan realidad, hay dos cosas que seguro no van a hacernos mal:

- Currárselo más y mejor. Crear y vender una formación de calidad. Si las cosas van bien, nos permitirá destacar, y si van mal, tal vez seamos de los afortunados supervivientes. En el peor de los casos, me hundiría con la conciencia tranquila.

- Seguir profundizando en el e-learning. Su crecimiento es la única tendencia clara, independientemente de cómo le vaya al sector en conjunto. Eso sí, por favor, combinándolo con el punto anterior.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Welcome, my friends, to the show that never ends



Quizá uno de los momentos más duros en el trabajo de un formador es el momento antes de que empiece una clase presencial. Aún no sabes a quién vas a tener delante, te surgen dudas acerca de lo preparado que vas, de si te funcionará el video, de si podrás seguir sin problemas en caso de que falle el cañón o el portátil...

Todos esos miedos se van diluyendo con el tiempo, pero nunca desaparecen del todo. Sólo hay una manera de conjurarlos con cierta garantía, y es mediante la preparación, el ensayo, las tablas y unas cuantas medidas que no debemos dejar de tomar jamás:

- Acude siempre con tiempo al lugar donde vas a impartir el curso. Yo recomiendo alrededor de una hora de adelanto, para presentarte a quien corresponda, montar tu portátil y demás aparataje, y tomarte algo tranquilamente mientras esperas a los participantes.

- Si es la primera vez que impartes formación allí, ve, llama o manda un correo electrónico un par de días antes para asegurarte de que tienen cañón y un lugar donde proyectar, enchufes (os aseguro que nunca se sabe), pizarra blanca con rotuladores que pinten, rotafolios o cualquier otro material que vayas a necesitar.

- Si vas a usar pizarra o rotafolios, lleva tu propio rotulador de repuesto.

- Infórmate de la disposición del mobiliario, por si necesitas espacio para alguna actividad y no lo hubiera. En ese caso podrás cambiar de planes con tiempo.

- No te apoyes totalmente en el ordenador. Además de tener la materia en la cabeza, lleva notas para recordar la estructura de los contenidos, y si piensas basarte en una presentación del portátil, prepara guías para los alumnos (equivalentes a los pantallazos más importantes) que poder fotocopiar y repartir en caso necesario. Si vas a poner un video, lleva una copia en cd por si las moscas.

- Asegúrate de que tu vestuario te permite quedarte en mangas de camisa si hace calor, o permanecer más abrigado si hace frío. Una ropa con la que estés a disgusto puede crearte inseguridad, y pasar frío o calor puede influir negativamente en tu estado de ánimo.

- Ve al baño antes de que haya llegado nadie. Parece una chorrada, pero es el mejor momento y te puede evitar un apuro después.

- Silencia el móvil.

- Prepárate para ir recibiendo a la gente. Entabla conversación informal con los que van llegando mientras esperas al resto. No te parapetes tras el ordenador ni salgas justo en ese momento a hacer cualquier otra cosa. No huyas, disfruta de conocer gente nueva o de reencontrarte con conocidos.

- Recuerda que los participantes están deseando que todo salga bien, así que de entrada los tienes a tu favor. Relájate y despliega tu habilidad.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Esto sí es e-learning

David Wiley pone en marcha el primer curso universitario de Educación Abierta con un diseño de juego de rol multijugador

A través del interesante y altamente especializado blog de Dolors Capdet (que tengo entre mis favoritos desde hace tiempo) me entero de una iniciativa de David Wiley -creador del OpenContent- para desarrollar un curso sobre aprendizaje abierto que destaca por su originalidad y total inmersión en el aprendizaje 2.0.

Os remito a la entrada original, porque poco puedo decir yo que no diga ella. Bueno, sí, que igual me animo a apuntarme, aunque sospecho que me va a hacer sudar tinta.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Adaptándose al grupo

Ando estos días un poco apartado del blog, preparando un curso con bastante miga más por los asistentes que por el contenido. Así, aprovechando que estoy en ello, comentaré sobre esa misión fundamental del formador que es adaptar los objetivos a su audiencia, recopilando las pautas que sigo para llevar a cabo ese ajuste.

- Para empezar, establezco varios niveles de complejidad para cada apartado fundamental, partiendo de lo más básico. Normalmente juego con tres o cuatro niveles para manejarlos con comodidad, aunque puede haber apartados concretos que requieran algún estrato más. En cada uno de estos niveles voy agrupando los objetivos de aprendizaje de forma que puedan construirse desde cero hasta el grado máximo de experiencia.
Es conveniente establecer con cuidado esta jerarquía, ya que si está bien hecha nos servirá para todos los cursos que tengamos que impartir sobre un mismo tema.

- El siguiente paso es informarme sobre el grupo al que impartiré la formación. Se supone que debería haber homogeneidad, pero lo cierto es que uno suele encontrarse con bastante disparidad entre los participantes y eso puede dificultar la labor.
Cabe decir que muchas veces la información que los responsables del curso proporcionan es inexacta o incompleta, y por ello nunca está de más un poco de investigación por cuenta propia.

- Por último, combinando la información de las fases anteriores, preveo el nivel medio del grupo, lo que me sirve para decidir de cuál de los estratos definidos en la fase anterior debo partir en función de los conocimientos previos que se suponen a los asistentes.

La estructura compartimentada en niveles me permite avanzar y retroceder según las necesidades del momento y de forma organizada. Si observo que un determinado punto que di por conocido no lo es, volveré atrás tantos niveles como sea necesario y construiré el concepto desde abajo, pasando por todos ellos hasta llegar al que considero oportuno. Así tengo la garantía de que ningún apartado queda cojo.

Por supuesto, otra ventaja de este método es la flexibilidad que proporciona para avanzar y retroceder en puntos concretos sin perder el hilo conductor. Es cierto que requiere algo más de trabajo la primera vez que se prepara un contenido, pero compensa sobradamente el esfuerzo que ahorra para ocasiones posteriores y cómo favorece la asimilación de conceptos al proporcionar una estructura clara y definida sobre la que tanto formador como alumnos pueden moverse en función de sus necesidades.