lunes, 19 de enero de 2009

A caminar se aprende andando


Cuando planeamos el diseño de un curso hay una tendencia automática a enfocar nuestra actuación tal y como hemos visto que se hace durante toda la vida, a través de la exposición de la materia por parte del experto (el formador) a una audiencia de no expertos. Este procedimiento, aunque es inevitable en algunos momentos, no es deseable ni óptimo para conseguir que los asistentes al curso asimilen lo que se supone que deben aprender.

Podemos recurrir a una charla expositiva cuando nuestros alumnos necesitan conocer determinados conceptos teóricos que sienten las bases de un conocimiento práctico o cuando no hay tiempo para más, pero en cualquier cosa más extensa que una conferencia el foco debe estar en la práctica. Al fin y al cabo, el objetivo último de nuestra labor es que esas personas terminen nuestro curso con algunas habilidades que antes no tenían. No es necesario que se trate de algo observable, como aprender a utilizar un programa o a hablar un idioma, sino que puede ser algo tan etéreo como aprender a ver de otro modo las relaciones con los compañeros de trabajo; la clave está en que se trate de algo que antes no sabía hacer, y ahora sí. Y la clave está en el verbo "hacer".

Podemos hablar hasta el infinito acerca de cualquier tema, y nuestros oyentes pueden atendernos con todo el entusiasmo del mundo, pero si no les damos la oportunidad de poner en práctica el nuevo conocimiento, no habrán aprendido nada. Por eso es conveniente que toda la estructura enfocada a la formación de profesionales, desde los planes de formación (porque hay cosas que, por ejemplo, no pueden ponerse en práctica a través de e-learning, y esto hay que tenerlo en cuenta) a los temarios específicos y, por supuesto, las acciones formativas, dejen hueco a la manipulación, la práctica, la experimentación, el aprendizaje real.

No existe nada parecido a una habilidad teórica: si existe es porque sabes usarlo, sea un móvil o una estrategia para resolver sudokus. Por tanto, aunque tu próximo curso sea sobre ventas, gestión de equipos o cualquier otro campo poco tangible, deja hueco a la práctica. No se trata de aparcar la teoría, sino de convertirla en ejecución: en lugar de enumerarles técnicas de venta, ponles a vender y luego diles cómo mejorar. En lugar de hablarles sobre cómo motivar a un equipo, que hagan su mejor esfuerzo en una simulación, y luego revélales cómo hacerlo mejor. En lugar de explicarles cómo hacer una buena gestión del tiempo, ponles a elaborar una agenda, y luego corrígeles en lo que puedan perfeccionar.


Como siempre, un experto puede expresarlo mucho mejor que yo:

6 comentarios:

SiLBaNDo dijo...

Mañana empiezo mi camino... por asi decirlo... he empezado a trabajar en el campo de formacion en empresas y mañana hago una pequeña introduccion a una formacion. Se puede decir que es mi primer paso para aprender a a caminar.

Solo decirte que una de tus entradas em ayudo mucho a intentar lograr mi objetivo... y en este duro 2009 comienzo mi camino en la formacion...

Un saludo y gracias.

DeFormador dijo...

Hola, SiLBaNDo;

¡Enhorabuena! Ya verás cómo le coges el gusto rápidamente.

Recuerdo la entrada que mencionas, y me alegro doblemente de haberla hecho si tuvo ese efecto. De hecho, la idea surgió de un comentario tuyo...

Un consejo por si notas algo de miedo escénico: ensaya un poco delante del espejo, y trata de recordar algunas frases clave que te guíen.

Si necesitas algún consejillo de última hora, aquí estoy para lo que pueda servir ;)

Gracias por tu comentario y ¡ánimo!

Senior Manager dijo...

Este ha sido siempre el talón de aquiles de los programas de formación... y es que el exceso de teoría y la falta de prácticas son recurrentes y comunes en cualquier universidad e instituto y ya no digamos en los cursos formales externos. Por eso creo más en los talleres y en los cursos didácticos que en otra cosa. Lo malo es que los "expertos" que realizan los programas siguen enfocados en viejas tendencias que siguen acarreando estos problemas, pues el alumno sale mal formado y falto de herramientas que lo ayuden a poner en práctica lo aprendido, creo que deberá pasar al menos otra generación para corregir esto.
SM

DeFormador dijo...

Hola, SM;

Gracias por el comentario. No sé si la solución al problema está en el cambio generacional, porque tengo la impresión de que toda la vida han sido pocos los programas de formación orientados a "hacer". Es más, que el empuje de la formación empresarial y la miríada de consultoras de formación que han surgido en los últimos años no hayan traído un cambio de tendencia, me hace temer que es algo enquistado...

Yoriento dijo...

La clave está en el verbo "hacer"... No se puede decir de forma más breve. :-)

DeFormador dijo...

Hola, Yoriento;

Probablemente no más breve, aunque seguro que sí más acertada :). En cualquier caso, ahí andamos, intentando aportar nuestro granito de arena.

Gracias por el comentario (y más aún por incluirme en tus enlaces, que lo he visto ;)