lunes, 12 de enero de 2009

La importancia de los detalles

Siguiendo una de esas rutas bizarras que llevan saltando de enlace en enlace a los sitios más inverosímiles, encontré en youtube (que últimamente uso como motor de búsqueda directo, sin pasar por Google, y me está dando muy buenos resultados) este video de Graciela Garzón sobre el vestuario de un profesor:



Vale, es corto, no dice mucho y se centra en lo más básico del vestuario femenino, así que como ayuda para vestirse con una clase en mente aporta lo justo. Pero me ha gustado los motivos que aduce para recomendar el tipo de ropa: un profesor debe transmitir con su imagen tres cosas: conocimiento, seriedad y accesibilidad.

El conocimiento se transmite a través de una imagen de confianza en uno mismo. Lleves la ropa que lleves, compórtate como alguien que sabe lo que hace, y muestra curiosidad por las cosas (uno no llega a hacerse sabio si no es curioso).

La seriedad es imprescindible para iniciar un curso con buen pie a menos que seas una eminencia respetada. En muchas ocasiones hay que meter en cintura a algún asistente forzoso, y una imagen digna ayuda bastante.

En cuanto a la accesibilidad, uno no lo está haciendo bien si no hay interacción. Si tus alumnos no se dirigen a ti durante una clase, es que estás monologando, no formando. Invítales desde el principio a hablar libremente, y muéstrate receptivo a todo lo que dicen y hacen desde que entran por la puerta.

Soy más de la opinión de que esas características de un formador se aprecian cuando lleva hablando diez minutos, independientemente de su vestuario (para muestra, un interesantísimo botón), pero la imagen te vende desde antes de que abras la boca, y puede predisponer a tu audiencia en tu contra o a tu favor. No subestimes la importancia de los detalles, porque sumándolos llegas al conjunto. Y dado que nunca podemos controlarlos todos, es importante tener atados unos cuantos para poder compensar un posible efecto negativo de los que se nos escapan.

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