domingo, 26 de abril de 2009

Más sobre "aprender haciendo"

Veo hoy en Balzac.tv la enésima entrevista a Roger Schank, y pienso que nunca está de más insistir un poco más en algunos de sus mensajes.


Balzac.tv: Learning by doing

Schank viene a decir que la escuela tradicional no vale para nada, o más bien que es contraproducente porque trata de homogeneizar la experiencia de aprendizaje -lo que sería directamente imposible-, e intenta además forzar la socialización de un modo antinatural. Propone como alternativa una educación libre de planes de estudio generalistas, en la que los alumnos guian su propio aprendizaje basándose en sus intereses y mediante una versión sofisticada del ensayo-error. Son tesis deliberadamente provocadoras, no exactamente nuevas y seguramente condenadas a no verse aplicadas jamás a una escala suficiente para validarlas o rebatirlas.

Desde luego, en el ámbito de la educación de adultos y, más exactamente, en la formación en la empresa, lo que dice tiene absoluto sentido y, en teoría, se aplica. Cuando lo que se persigue no es una certificación sino adquirir competencias para el desempeño de una labor, parece obvio que la práctica, "learning by doing", es una parte fundamental del proceso.

Sin embargo, "desempeñar una labor" tiene aquí un significado amplio que suele escaparse de los planes de formación, dando al traste con todo: si queremos que un trabajador sea competente en el uso de una aplicación informática, por ejemplo, no basta con que aprenda su funcionamiento. También es parte inseparable del uso de esa aplicación el saber identificar posibles errores, dirigirse a los expertos que puedan ayudarle a resolver problemas, mantenerse informado de actualizaciones e incluso buscar por su cuenta información sobre el uso avanzado del programa. Todo esto no se adquiere con un manual o un curso típico, y desgraciadamente mucho menos con una formación e-learning al uso.

Schank precisamente hace hincapié en las posibilidades de Internet como proveedor de experiencias de ensayo y error (de hecho, él habla de sacar a todo el mundo del cole para ponerlo a aprender desde cualquier lugar a través de la Red). Enfocar el e-learning al aprendizaje real, a la práctica, lleva necesariamente a convertirlo en simulación de situaciones reales en las que el aprendiz se ve inmerso una y otra vez en la tarea que debe cumplir, mejorando progresivamente su ejecución. Igualito que cualquier curso de los que abundan ahora, vaya.

Creo que la transición del modelo tradicional de e-learning (si se puede llamar tradicional a algo que lleva una década en el mundo) a algo similar a lo que postula Schank ya se está realizando, a través de nuevos usos (más sistemáticos) de los mundos virtuales y la creación de plataformas específicas para la formación basada en simulaciones, aunque de momento veo su aplicación más apropiada para el aprendizaje informal (el más apropiado para la formación in company, a mi juicio) que para el académico. Cuestión de tiempo, supongo, pero la necesidad de un aprendiz comprometido con su propia competencia y responsable de sus resultados es, a la vez, la mejor aportación de este modelo y su mayor escollo para convertirse en algo generalizado.

Eso sí, me llama la atención ver cómo el e-learning, que aún es una forma minoritaria de formación, da pasos como este, que en la formación presencial no se plantean a pesar de contar con posibilidades mucho más obvias. Ya lo he dicho otras veces, pero ¿por qué no convertimos los cursos en el aula en experiencias de práctica, en sesiones de simulación, en aprendizaje de verdad, del que se usa día a día? ¿Tiene alguna ventaja real planificar una sesión de x horas partiendo de una presentación? En lugar de exponer la teoría y plantear una actividad de refuerzo, la próxima vez examina qué quieres que aprendan, ponles a hacerlo y luego procura que analicen qué ha fallado, y hazles repetirlo. El e-learning lucha por incorporar el aprendizaje colaborativo: la formación presencial siempre lo ha tenido ahí, así que úsalo.

viernes, 3 de abril de 2009

Expoelearning 2009

El 19 y 20 de Marzo, como ya había comentado por aquí, se celebró en Barcelona Expoelearning 2009. Como formador freelance no tenía muy claro si ir, porque parecía un evento más dedicado a las empresas que a los profesionales libres, pero gracias a un hueco en mi agenda y a las facilidades dadas por la organización (tengo que darle mil gracias a Cristina por las atenciones) finalmente hice el petate y me planté allí, un día tarde pero a tiempo para la segunda jornada de congreso. Vaya por delante, por esto, que mi visión del acontecimiento es incompleta.

Efectivamente no me había equivocado y la orientación del congreso iba más hacia el uso corporativo del e-learning, pero no por ello dejé de sacar provecho a mi incursión. El programa invitaba claramente a asistir a la Moodleparty, un evento de presentación y discusión de aspectos básicos y novedades de la plataforma Moodle. Aunque me llamaba, temí que se tratara de algo más dedicado a quienes no conocen ese LMS (luego me enteré de que hubo hueco para todo), así que opté por "aprender haciendo" con los seminarios prácticos a cargo de tres expertos. Como siempre, hubo de todo, pero me parecieron particularmente útiles los planteamientos de Íñigo Babot -cuyo libro tengo pendiente de lectura- y Javier Martínez Aldanondo, que además de tratar sendos temas que nunca pasan de moda (la formación por competencias y el conocimiento crítico) fueron también muestra de cómo plantear un taller que aproveche el aprendizaje colaborativo. Sin duda lo mejor del día.

La tarde se reveló un parcial chasco, porque las intervenciones del virtualcampus en el que me metí oscilaron entre lo interesante y lo directamente aburrido. Destacaría el intento del profesor Antonio Nazzaro -seguro de que nadie le hará ni caso- por convencer a quien monte una red en un centro propio de que haga hincapié en la seguridad; y la charla de Toni Martínez, de la UOC, que me ha hecho mirar el Windows Media Center con otros ojos (o, directamente, mirarlo, porque aparte de saber que existía no le había dedicado ni un minuto). Tampoco estuvo mal el planteamiento del mundo virtual que están construyendo en esa misma universidad, que aunque habrá que ver cómo termina viene a subrayar la tendencia al v-learning, y sólo por eso ya me resultó atractiva.

Aparte de las experiencias concretas y las afortunadas oportunidades de networking, salí del evento con una sensación ambivalente, más satisfecho que no, pero temiendo haberme perdido alguna charla revolucionaria y deseando que hubiera un poco más de hueco expreso para los formadores como yo. Difícil, claro, cuando los que mueven el invento son las organizaciones; sin embargo, bastantes veces me sentí un paso por delante de lo que me contaban... Eso sí, cualquiera que haya ido buscando un LMS a medida, estaba en el sitio adecuado.

Seguramente repetiré el año que viene, porque no quiero dejar pasar la posibilidad de escuchar esa conferencia que me hará ver algo nuevo de verdad. Esta vez sólo ha ocurrido a ratos, pero creo que es motivo suficiente para estar contento. No todo van a ser revoluciones.