sábado, 23 de mayo de 2009

Deporte como herramienta de formación: Los juegos de las empresas

Cada vez es más frecuente que las empresas, especialmente las de tamaño grande, inviten (o sometan, según la política interna) a sus empleados -normalmente directivos, pero no sólo- a tomar parte en actividades en el exterior. Hay no pocas empresas especializadas en outdoor training, que aunque no tiene por qué tener un componente deportivo sí es frecuente que lo incluya, y los resultados parecen indicar que la gente agradece que sus jefes les dejen salir a jugar.

El juego es, metodológicamente, muy importante en la formación, porque es la condensación de todos los principios del "learning by doing". Pocos son los cursos en los que no incluyo alguna actividad lúdica, y de ello he hablado y hablaré en otras ocasiones. Sin embargo, el deporte (que también es inequívocamente "aprender haciendo") tiene una ventaja adicional, y es que crea una desconexión total con el ambiente de trabajo. Uno puede estar peloteando con sus compañeros, pero la mayor parte del tiempo abstraerá el hecho de que lo son, para centrarse en verlos como aliados o rivales, según qué toque. Se crean vínculos diferentes a los laborales con gente con la que normalmente uno no se relacionaría fuera de la oficina (con la probable excepción de las cenas de empresa, que tienen un papel similar aunque menos controlado y controlable, y por tanto menos apto para desarrollar estrategias de formación), y se establecen canales de comunicación que, si bien suelen durar lo que dura la actividad deportiva, dejan un rastro que puede seguirse después para reforzarlo y convertirlo en una nueva ruta para el flujo de información interno en la empresa.

El principal problema no es tanto la falta de disposición de los departamentos de RRHH a realizar este tipo de actividades, sino el esfuerzo de organizarlas e integrarlas en un plan de formación. Por eso es interesante que haya quien se dedica a darlo todo bien masticado y de paso montar un evento a lo grande. Los juegos de las empresas llevan ya varios años juntando en Madrid a un buen puñado de compañías que ponen a sus empleados a sudar la camiseta corporativa. Seguramente la perspectiva de los participantes y de sus organizaciones no sea exactamente la misma, pero muy probablemente los objetivos de éstas (motivar, fidelizar y cohesionar a sus equipos) se cumplan incluso sin la intención expresa de aquellos, que seguramente a lo que van es a pasar un buen rato. Precisamente esa combinación de las dos perspectivas es la que hace que el deporte sea un catalizador tan eficiente de determinados tipos de formación -sobre todo la que tiene que ver con la creación de equipos de alto rendimiento-, y probablemente la responsable de que los RRHH y la gerencia lleven ya unos años nutriéndose de estrategias que vienen del campo deportivo (¿o acaso le ha extrañado a alguien ver a Fabio Capello como invitado en Expomanagement 2009?).

La existencia de un Foro de empresa y deporte que acompaña a los Juegos apunta a una planificación bien pensada, porque es imprescindible que los responsables sepan qué van a sacar en claro además de la posibilidad de machacar a la competencia por 20 puntos. Si los trabajadores van a darlo todo para quedar en buena posición, a sus responsables (que, desde mi punto de vista, deben ser los primeros en saltar al campo) les tocará después convertir lo que ha pasado en un aprendizaje consciente y trasladable al entorno laboral. En las formaciones in company no va a ser fácil incluir baloncesto, ajedrez, badminton, basket 3x3, bolos, mountain bike, carrera urbana, cross, dragon boat, fútbol 7, fútbol sala, golf, karting, natación, tenis, tenis de mesa, pitch&putt, piragüismo, paintball, padel y voleibol; así que seguramente sea una buena idea sacar a tus equipos a la cancha cuando puedes.

Ya quisiera yo poder montar un partidillo de esos en mis cursos...

5 comentarios:

Nacho Muñoz dijo...

Interesante cuando dices que cada vez más las empresas invitan o ¡¡¡somenten!!! a su personal para participar en actividades deportivas. La experiencia me dice que el outdoor training, si se considera como metodología de formación y de desarrollo, necesita de una comunicación "pre" adecuada, ya que las personas no acostumbradas a estas metodologías les cuesta salir de sus espacios de confort. Y si se lo exigen desde arriba más raro le parece todo.
Por otro lado, si la empresa lo que quiere es participar en competiciones deportivas con otras empresas, creo no debe obligar, sino seducir a los suyos a que prueben ya que todo son ventajas (ventjas para todos: personas y empresa).
Un saludo

DeFormador dijo...

Hola, Nacho;

Gracias por el comentario y por subrayar esa parte, porque sí que es crucial. Es más, la participación forzosa en cualquier tipo de acción formativa hace muy difícil que se pueda llevar a buen puerto, y requiere un formador hábil para que deje algo de huella (y aun así la transferencia al puesto de trabajo queda muy comprometida). Buen verbo, ese de "seducir".

¡Saludos!

Anónimo dijo...

ádemás del deporte, puede ser el arte.
musicaína, por ejemplo, q se trata de aprender música en grupo, con pianos , guitarras y tal, componer canciones para desarrollar el espíritu de grupo mediante el interés individual
saludos

DeFormador dijo...

Hola;

Conocía la web de musicaína, y ahora que lo dices es un tema para dedicarle otra entrada, sí.
El uso de la música para la formación, en particular de equipos (sólo hay que ver al Barça y "Viva la vida", por poner un ejemplo reciente y conocido) no es nuevo, pero sí que está seguramente poco explorado como herramienta básica. Recuerdo que el año pasado en Expomanagement hubo una muestra de este tipo de técnicas a cargo de Juan Mateo de Training Lab, que fue una auténtica gozada, además de una muestra clara de a lo que te refieres, Anónimo.

Gracias por el comentario.

¡Saludos!

xogetill dijo...

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