jueves, 16 de julio de 2009

Calidad y precio del formador

Leía ayer en el blog de Del Campo Villares (ex-formador dice él, aunque sospecho que en el fondo no ha dejado de serlo) una reflexión en la que contrapone los conceptos de formador "marca blanca" y formador "de marca". Del Campo defiende la marca personal como la salida adecuada, pero normalmente eso supone una reducción inicial de clientes potenciales que en estos tiempos no viene nada bien. Mi reflexión inicial se vio reflejada en uno de los comentarios a la entrada: La "marca blanca" como oferta agresiva ante la menor demanda: buena calidad a un precio asequible.

Un catálogo de servicios de formación en el que figure todo nuestro saber hacer debe ser algo a lo que demos valor y a lo que, por tanto, pongamos un precio en consecuencia. No me seduce la idea de reducir el margen de beneficio para aumentar las ventas (aunque caigo en ello cuando no hay más remedio), pero sí creo que puede aplicarse una filosofía parecida en la que el parámetro de la cuádruple restricción que reducimos no sea la calidad (que por principios no toco) ni el coste, sino el alcance o el tiempo.

Ofrecer acciones formativas intensivas, por ejemplo, en las que la corta duración supone un ahorro para el cliente. O cursos en los que se tratan cuestiones muy específicas de las que no nos saldremos, pero que pueden resolver un problema muy concreto. En definitiva, formaciones con un impacto alto pero concentrado, que permiten reducir el coste para el cliente, aumentando nuestras oportunidades de negocio y, de paso, dejando una muestra clara de lo que podemos hacer con más margen.

La formación "low-cost" no es la clase Bussiness y la diferencia se nota, pero ambas te llevan a donde quieres (y prometo no perder el equipaje a nadie).

martes, 7 de julio de 2009

160 caracteres

Acabo de leer, ya no recuerdo ni dónde, que una compañía británica de contenidos para móviles está recogiendo solicitudes de empleo vía sms, en una versión comodona del elevator pitch (esa exposición de tu producto que te vende ante un cliente en el tiempo que dura un viaje en ascensor). No está directamente relacionado con los temas del blog, pero me ha hecho pensar: ¿cómo vender una formación en ese espacio? Un sms no es Twitter, no hay retroalimentación ni aportaciones. Hay que centrarse en lo fundamental...

¿Cuáles son los 160 caracteres básicos de una acción formativa? ¿Y de un formador?